Quiénes Somos

Para extender, propagar, organizar, formar y consolidar la gran Familia Eucarística Reparadora contamos con la presencia del Espíritu y, según los deseos de nuestro Fundador, con la Congregación religiosa de Misioneras Eucarísticas de Nazaret.

Por el año 1912 se preguntaba Don Manuel González: "¿Dónde encontrar quien lleve adelante toda esta gran familia eucarística reparadora? ¿Dónde están esas personas consagradas totalmente a eucaristizar?"
Las sueña como mujeres de Calvario, que nada teman, a quienes nadie turbe y que por nada se espanten. No sabe dónde están ni dónde encontrarlas, pero confía en que si el Amo las quiere y necesita, estarán cerca y llegarán con todo lo necesario para la puesta en marcha.
Y lo que parecía un sueño, una profecía, se va haciendo realidad, en Málaga, desde aquel 3 de mayo de 1921. A la sombra de la Cruz nace “Nazaret” -que así se denominan todas nuestras comunidades- y nace sin ruido, como raíz que da vigor a la planta, y sencillamente, como todo lo grande, sin más tesoro que el que no carcome la polilla ni pueden robar los ladrones, es decir, con su entrega constante en amar y eucaristizar el mundo, con su actitud contemplativa y de adoración eucarística, con su formación integral y actualizada, su caridad fraterna en favor de los más desfavorecidos, aquellos que, teniendo tan cerca el Pan del cielo, pasan hambre; el Agua Viva, pasan sed; viven descarriados, teniendo el Camino; engañados por las apariencias del mundo, teniendo la Verdad; huérfanos, teniendo a Jesús Presencia viva y vivificante, y una Madre que es también Maestra, Modelo y Compañera de vida para todos aquellos que peregrinamos por este mundo.

Nuestro nombre indica la esencia de lo que somos:

Misioneras porque vamos enviadas por la Iglesia y la Congregación a todas partes para llevar por todo el mundo la buena nueva de la Eucaristía.

Eucarísticas, por el fin eucaristizador, ya que nuestra misión es acercar a todos a Jesús vivo.

De Nazaret, porque así se titulan las casas donde vivimos y porque “Nazaret” significa “flor”. La flor es la perfección que contiene el germen de la multiplicación de la planta que la produce; así la vida de las hermanas, es el estado perfecto de la Obra y el medio de multiplicarla y propagarla. Siendo y conservando los oficios indicados a ésta, prefiere vivir como semilla o raíz, sin hacer ruido ni esperar nada, como Jesús Nazareno en su vida de hostia; y porque “nazareno”, según el sentido de la Sagrada Escritura, significa escogido, consagrado, santo, y así las escogidas por su vocación para consagrarse a Jesús Sacramentado, abandonado, se denominan también “nazarenas”.

Las M.E.N. queremos ser don para los demás:

  • Ser, como Él, don absoluto y dedicación suprema a los demás. “La Eucaristía se convierte de por sí en escuela de amor activo al prójimo” (Juan Pablo II).
  • Acoger el amor de Cristo se refleja en una vida llena de amor por todos los hombres, en verdadera comunidad fraterna.
  • Ser un camino de amor: entregarnos a nuestros hermanos, estar a disposición de los otros, como Jesús-Eucaristía se parte y está a disposición de todos.
  • Agrandar el corazón, sentir como propia la necesidad de todo hombre, especialmente de los más necesitados. Testigos con nuestra acogida, servicio y entrega, del amor de Dios por cada hombre.